FILÓPOLIS





Y  tú, ¿votas?
 
por Inés 
ALAMEDA CALERO 
de 2º de Bachillerato B  
Es ahora con los 17 años y cada día más cerca de la mayoría de edad cuando me doy cuenta y me replanteo una y otra vez la importancia que tiene ejercer el derecho al voto. La oportunidad que se nos ofrece cada cuatro años de elegir de manera democrática a quien nos representa. Pero, ¿ha sido esto siempre así? Echaré un vistazo a la historia y me centraré principalmente en la evolución que han tenido las mujeres con respecto a este derecho. Primero en el mundo y luego centrando la evolución de la mujer en el territorio español.

Fue en Nueva Jersey donde se produjo por primera vez el sufragio universal, aunque esto no se produjo por una evolución del papel de la mujer, sino que fue debido a una equivocación. Cuando se dieron cuenta de dicho error, este derecho fue abolido. Seguido de este país fue Nueva Zelanda (1893) y posteriormente Australia (1902). Ahora, centrándonos en nuestro país fue allá por el 1931, correctamente el 9 de diciembre, fue cuando en España se aprobó el sufragio universal femenino. Claro está que este hecho no hubiera sido posible sin Clara Campoamor. Clara Campoamor Rodríguez (Madrid, 12 de febrero de 1888-Lausana, 30 de abril de 1972) fue una política española defensora de los derechos de la mujer y principal impulsadora del sufragio femenino en España, logrado en 1931, y ejercido por primera vezpor las mujeres en las elecciones de 1933. Clara Campoamor apostó por reconocer a la mujer como ser humano con todos sus derechos. En España el voto universal fue en la segunda república. Posteriormente, con Primo de Ribera estableció el voto femenino a las mujeres de edad superior a 23 años que estuvieran emancipadas y quedaban excluidas las prostitutas y las mujeres casadas.

Por tanto creo que es decisivo ejercer este derecho a voto, ya que ha habido una gran lucha y recorrido de todas las mujeres por conseguirlo. Han sido numerosas las reivindicaciones que ha habido y sigue habiendo para ser ciudadanos de primera, y tener tantos derechos y privilegios como los hombres.

Así pues, votar no es meramente el hecho de meter un papel en el sobre, sino ir más allá. Entender la política con la mente que se entendía en la Antigua Grecia como un acto para poder consensuar y decidir entre todos el bien común.

Del mismo modo, no podemos caer en derrotismos de pensar que mediante el voto nada se va a cambiar, puesto que es todo lo contrario. Es no votando, como no se cambiarán las cosas. Es mediante la abstención cuando no se arreglará nada. Por tanto, si nos mantenemos al margen, y no votamos, tampoco podremos quejarnos. Si no votas ¿cómo vas a cambiar algo?

En conclusión hay que pensar y meditar, quién y cómo queremos que nos represente, del mismo modo tenemos que ejercer este derecho al voto. Siempre hay que luchar por el cambio, por la posibilidad de mejorar las cosas. Como he dicho con anterioridad no es solo un papel, es toda la historia que ha habido detrás. Es pensar que cuando no votamos no estamos pensando en toda la lucha que han hecho hombres y mujeres porque esto fuera posible. Y sabes, si no estás votando, todo lo que estás dejando pasar. Yo votaré, ¿y tú?




"Es ahora con los 17 años y cada día más cerca de la mayoría de edad cuando me doy cuenta y me replanteo una y otra vez la importancia que tiene ejercer el derecho al voto."












"Si nos mantenemos al margen, y no votamos, tampoco podremos quejarnos. Si no votas ¿cómo vas a cambiar algo?"


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