JUBILACIONES






Antonio Vizcaíno Alcaide

PALABRAS EN EL ACTO DE GRADUACIÓN







por Antonio VIZCAÍNO ALCAIDE,
profesor de ciclos formativos

Diciembre, 2014

   Buenas tardes,
   No soy persona de muchas palabras, y pienso que me podría defender sin guión, pero para empezar a ejercer de jubilado, y por aquello que se acostumbra a decir que la memoria ya no es la que era, me voy a ayudar de unas notas.

   El curso pasado, cuando se preparaba la despedida de los jubilados, que fueron muchos, me propuso el director despedirme también a mí, pues me quedaba poco para ello y así me despedían junto a mis amigos de la infancia. La idea me agradaba pero yo no quería anticipar este acontecimiento y por supuesto no quería desaprovechar la oportunidad de hacerlo ahora, al lado de una verdadera institución de este Instituto.

   A propósito de amigos de la infancia, recuerdo cuando a la edad de 10 y 11 años comentábamos a qué nos íbamos a dedicar de mayores y por entonces uno tenía claro que sería profesor de Historia, otro profesor de Lengua o Idiomas y yo, con menos seguridad, me decantaba por profesor de Matemáticas.

   Con el paso del tiempo terminamos el bachillerato, aquel bachillerato que habíamos  iniciado a  los  9 años con el curso de ingreso del que nos examinamos, por libre, en el Instituto de Puertollano, hasta donde nos desplazamos utilizando un tren de vía estrecha que entonces existía en Pozoblanco.

   Una vez terminado el bachillerato había que decidir qué estudios realizar, yo me fui a Málaga a estudiar Ciencias Económicas. Esta decisión al parecer me apartaba definitivamente de la enseñanza, pero recuerdo que en mi paso por la Universidad siempre que organizaba mi futuro dejaba algún resquicio para dedicarme, aunque fuera de forma parcial y complementaria, a la enseñanza, a la enseñanza media que no a la universitaria. En algunas ocasiones un compañero y amigo de la facultad me decía, Antonio no sé que haces aquí, tú tenías que haber estudiado Ciencias Exactas para irte a tu pueblo a dar clases de matemáticas, supongo que alguna manifestación en ese sentido se me debía escapar a mí.

   Una vez terminada la carrera, cumplido el servicio militar y tras unos meses preparando otras cosas, oí hablar de que en las Escuelas de Maestría Industrial que yo asociaba exclusivamente con enseñanzas técnicas, se impartían también clases de Formación Profesional de la rama Administrativa. Me inetereso por esta salida, que no conocía, y en el curso 1979-1980 me bauticé como profesor de Tecnología Administrativa, que así se llamaba entonces, en el hoy IES "Florencio Pintado". Allí en Peñarroya-Pueblo Nuevo coincidí ese curso con dos amigos de la infancia: uno que estaba de profesor de Historia en el Colegio "Eladio León" y otro que estaba de profesor de Lengua en el IES "Alto Guadiato".

   En el curso siguiente 1980-1981 me vine a Pozoblanco al que hoy es IES "Antonio Mª Calero" que solamente tenía un año de andadura, estaba todo por hacer, los cursos se iban implantando progresivamente, el número de alumnos era muy reducido, no tenía edificio propio, etc. y allí tuve la oportunidad de participar muy activamente en su desarrollo. El trabajo y entusiasmo que dediqué a ello me enseñó a querer al centro y a las personas que lo formábamos (profesores, alumnos, personal, padres), tanto que sentí mucho dejarlo cuando en el curso 1999-2000 me vine aquí al IES "Los Pedroches".

   Para superar mis buenos recuerdos tuve la suerte, primero de venirme con MI DEPARTAMENTO, segundo de encontrarme con un centro diferente pero que coincidía con el anterior en que era un Gran Instituto, con profesionales que trabajaban para hacerlo cada día mejor, y para formar bien a los alumnos y de los que yo podía aprender mucho al ser mis nuevos compañeros, así que estaba fácil, era de cuestión de ponerse manos a la obra y empezar a trabajar. Además, al venir a este Instituto tuve, ya no sé si la suerte o algo más de encontrarme con un compañero en el Departamento de Lengua y otro en el Departamento de Historia que eran amigos míos desde la infancia.

   Para mí es un orgullo haber impartido clases en estos Centros de Pozoblanco y haber contribuido a la formación de los alumnos de este Valle desde estos dos magníficos ejemplos de Institutos de Enseñanza Pública.

   La Formación Profesional me había permitido dedicarme a la enseñanza media, una actividad que desde siempre me tiraba y estoy seguro que si no me hubiera dedicado a ella la hubiera echado de menos. Además me permitió hacerlo en mi pueblo, lo cual también me vino bien porque pude complementar mi trabajo con otras actividades que me gustaban y se adaptaban a mi formación.

   Así que mi reconocimiento y agradecimiento a la Formación Profesional que me permitió impartir unas materias que coindían con mi vocación, mi formación, y  que estaban en conexión  con la realidad empresarial. Además siempre lo hice con unos compañeros de Departamento que me ayudaron y apoyaron y a los que si algo les tengo que reprochar es que no corregían mis equivocaciones.

   Para terminar y ya que este es un día muy especial quiero aprovechar y manifestar mi agradecimiento:
  
   - A mis padres, que desde el inicio de mi formación siempre me insistieron en que me esforzara y estudiara, y además estuvieron pendientes de ello, pues recuerdo cuando pequeño, ahora con agrado, entonces no tanto, que nuestras largas temporadas en el campo venían marcadas por la obligación de las cuentas con mi padre y los dictados con mi madre. Mi madre siempre aprovechaba para recordarnos las primeras reglas de ortografía, y de ello puede dar fe, también, mi hermana aquí presente.

   - A mis profesores, especialmente a los que me enseñaron que el trabajo y el estudio se premiaban y compensaba con muchas satisfaciones.

   - A todos mis alumnos de los que también aprendí, pues entre tantos había de todo, trabajadores, listos, atentos, bien educados, líderes, verdaderos linces, generosos, cariñosos, graciosos, etc. una gran variedad para aprender comportamientos.

   - Al personal de conserjería, secretaría, limpieza y cafetería, pues con su dedicación nos permiten desarrollar nuestra labor con tranquilidad, limieza y comodidad.

   - A todos vosotros, compañeros, a los que me precedisteis en esta nueva etapa que ahora comienzo y a los que todavía venís cada día a trabajar y financiáis nuestra jubilación. Siempre he notado vuestra ayuda y afecto, y especialmente lo compruebo ahora que no lo saboreo a diario. Como ya os conté, cuando fui a tramitar la solicitud de jubilación, se limitaron a sellar mi copia, yo salí como si me hubieran dado con el tampón en la frente. Vosotros, con vuestras manefestaciones de afecto y buenos deseos para que todo me vaya bien habéis compensado con creces toda aquella frialdad.

   Muchas gracias a todos los que os habéis molestado en organizar, tan bien, este acto de despedida; y muchas gracias a todos por haber venido a despedirnos y me vais a permitir un agradecimiento especial para mi madre, pues me consta que ha hecho un gran esfuerzo para venir.

   Muchas Gracias y buenas tardes.






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"Para mí es un orgullo haber impartido clases y haber contribuido a la formación de los alumnos de este Valle desde estos dos magníficos ejemplos de Institutos de Enseñanza Pública."
























"Al tramitar la solicitud de jubilación se limitaron a sellar mi copia, yo salí como si me hubieran dado con el tampón en la frente. Vosotros, con vuestras manifestaciones de afecto y buenos deseos para que todo me vaya bien habéis compensado con creces toda aquella frialdad."