JUBILACIONES

       mariadolores 
    por Mª Loli
GONZÁLEZ MUÑOZ, profesora del
departamento de lengua y literatura
 




ENTREVISTA CON
ANTONIO GARCÍA ROMERO




"Y, cuando puedo acceder a la ansiada capital,... ya no me apetecen aquellas oportunidades que me ofrecía la ciudad."














"En la dirección me debatía-como decía el poeta- entre la realidad y el deseo. La experiencia fue intensa y dificultosa, pero mereció la pena."










"Todos los sectores sociales llevan años insistiendo en la necesidad de un gran pacto educativo entre las fuerzas políticas que eviten el incomprensible desvarío de tanta reforma."
    Pozoblanco, febrero de 2015.

    Otro profesor del Departamento de Lengua nos despidió el año pasado; meses antes lo habían hecho también D. Manuel Delgado y Dª. Carmen Lovera. Hablamos ahora con D. Antonio García, profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES Los Pedroches.

    Mª. LOLI.- Hola Antonio, desde Contracorriente me pongo en contacto contigo para que nos cuentes algunas cosillas de interés. En breves palabras, ¿nos puedes resumir tu trayectoria como profesor hasta que llegaste al IES Los Pedroches?

    ANTONIO.- Se podría decir que casi la totalidad de mis 37 años de actividad docente ha discurrido en el IES Los Pedroches, en concreto desde el curso 1980-1981. Sólo los tres primeros años ejercité mi labor en el IES Alto Guadiato de Peñarroya-Pueblonuevo y el IES Séneca de la Capital.

    Mª.LOLI.- ¿Desde pequeño tuviste intención de ser profesor de literatura o por el contrario se gestó tu vocación con el paso de los años?

    ANTONIO.- Ya desde chaval sabía en lo que iba a ocupar mi futuro. Mi afición por la enseñanza se iniciaba cuando cursaba 4º y 5º de bachillerato y comienzo a dar clases a mis tres hermanos menores- Isabel, Rosa y José- durante los veranos. Mi afición temprana por la lectura y, posteriormente, mi descubrimiento en COU de la literatura contemporánea española, los comentarios de texto y Saussure con su Lingüística me descubren los desconocidos y sugestivos conceptos de signo lingüístico, diacronía/sincronía, lengua/habla, ... y me inclinan al fascinante mundo de la Filología. Por último, cuando comienza mi etapa profesional me decido por la literatura, especialmente por la literatura comparada española, francesa e inglesa.

    Mª. LOLI.- ¿Por qué elegiste este Centro como definitivo y hasta tu jubilación?

    ANTONIO.- En un principio, llego al IES Los Pedroches porque aquí me dan la plaza definitiva y, en aquellos primeros años, un novato recién ascendido, sin carrera profesional, no podía acceder por la escasez de méritos a las anheladas plazas de Córdoba. Con posterioridad, me fui familiarizando con este centro: comienzo a realizar actividades de todo tipo, me voy relacionando y apreciando unos alumnos sanos y sencillos, estreno una obra teatral.... Paralelamente, descubro la calidad de vida de asentarme en el pueblo donde nací, valoro el clima fresco, saludable y tranquilo en el que mis hijos crecen y se enraízan, ... Y, cuando puedo acceder a la ansiada capital, ... ya no me apetece aquellas oportunidades que me ofrecía la ciudad, ya no es el momento de traslados innecesarios e infundados.

    Mª. LOLI.- ¿Te acuerdas de cuando yo en COU nos acompañaste a la excursión de Portugal? ¡ Qué bien lo pasamos! ¿ Qué recuerdas de aquellos años?

    ANTONIO.- Recuerdo aun con mucho cariño las incontables excursiones que hice durante los primeros quince años -Portugal, Galicia, Baleares, Canarias, ...-. Eran unos viajes en los que yo me sentía como uno más del grupo: en estas fechas yo podría tener muy pocos años más que los alumnos. Fueron rutas con excesivos kilómetros de autobús, inagotables monumentos, escasas horas de sueño, excesivas horas de discoteca, mucha convivencia, ... Un gran número de profesores actuales del centro, como tú, recordarán con agrado dichos viajes: No los nombro porque la lista sería interminable. Como nota anecdótica, quiero señalar que en cada viaje ocurría algún pequeño incidiente que pronto se olvidaba.

    Mª. LOLI.- ¿ Qué te llevó a presentar tu candidatura como director del centro? ¿ Viste cumplidos tus objetivos a lo largo de aquellos años o hubo algo que no pudiste llevar a cabo?

    ANTONIO.- Como ya señalé más arriba, por aquellos años tenía una gran inquietud por inovar muchas cosas que yo consideraba que se podían rejuvenecer en un centro grande como el nuestro. Para ello, un grupo de personas presentó un proyecto de dirección que fue aprobado. Durante bastantes años me dediqué a esta nueva tarea en la que me movía entre las metas presentadas y las cotidianas limitaciones concretas. Como todas las cosas importantes de la vida y de cualquier profesión, me debatía- como decía el poeta-entre la realidad y el deseo. Creo que conseguí algunas cosas importantes y el resto de ellas, la mayoría, las dictaba directamente la Administración a través de los bojas. La experiencia fue intensa y dificultosa, pero mereció la pena. Ahora en mi juvilación, solo pretendo influir sobre un ámbito mucho más restringido- mi familia y poco más- y, a veces, ni lo consigo. Aun no sé si desear, aunque tampoco me importa, ese entusiasmo épico de los 37 años o la aceptación estoica y, en parte, conformista de los 60. Tal vez nos ocurra igual que al loco pero ingenioso y vital manchego que se nos convirtió cuerdo al final cuando aceptó la ramplona, pero segura y necesaria realidad.

    Mª. LOLI.- Tras muchos años como director y profesor has visto pasar muchas promociones de alumnos y evidentemente habrás notado la diferencia desde tus inicios hasta ahora. Cuéntanos algo al respecto.

    ANTONIO.- Desde el punto de vista académico y personal la evolución de nuestros adolescentes, en esencia, no es tan gigantesca como presuponemos: nos seguimos encontrando con alumnos trabajadores, motivados, presuntuosos,... y otros que no lo son. Lo que sí ha cambiado mucho son sus afanes y pasatiempos- ordeadores, auriculares, teléfonos móviles, internet, ...- que estánn originando un comportamiento más individual y retraído en algunos casos. Hoy día nuestros jóvenes son más transparentes y sinceros; a veces, más críticos; más liberados de tabúes ancestrales,... Por el contrario, creo que no valoran adecuadamente el concepto de esfuerzo y privación en el que lo que mucho vale, mucho cuesta y, tal vez, la culpa la tengamos los padres por obsequiarlos y defenderlos hasta la extenuación. Igualmente, observo que no están a la altura de las circunstancias, no saben adaptarse con comportamientos adecuados a situaciones diversas como actos culturales, valoración de tradiciones, relaciones personales,... Pero, claro, también ellos reflejan la falta de unos valores sólidos, la tosquedad e incultura televisivas, la insolencia de muchos debates parlamentarios, la falta de ética en la política actual, ...

  Mª. LOLI.-¿Cómo ves hoy la educación? ¿Crees que se necesita un cambio en el sistema educativo? Y por último, ¿Le darías algun consejo a la Administración?

    ANTONIO.-Como la Administración se caracteriza básicamente por llevar a cabo sus consignas políticas de uno u otro signo, no merece la pena que perdamos el tiempo aconsejando al que, por multitud de intereses, sigue ejerciendo la sordera social. Todos los sectores sociales llevan años insistiendo en la necesidad de un gran pacto educativo entre las fuerzas políticas que eviten el incomprensible desvarío de tanta reforma, contrarreforma, y demás despropósitos como hemos padecido alumnos, profesores, padres y sociedad durante los últimos 20 años. Si realmente valoramos la educación, al igual que la sanidad o la justicia, debemos proceder con nobleza y grandeza de miras y no con tanta miopía política que recoja las migajas cotidianas de los votos.

      Mª. LOLI.- Pues nada, Antonio, muchas gracias por tus palabras. Nos alegramos enormemente de haberte tenido entre nosotros. Disfruta tu jubilación.

    ANTONIO.- Gracias a todos, especialmente a compañeros y alumnos. Muchas gracias.

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