INTERCAMBIO A DINAMARCA




Excursión a Sevilla


por Carmen   
DUEÑAS CARRASCO   
de 1º bachillerato A   
El último sábado de los daneses en Pozoblanco era libre, es decir, cada familia podía hacer lo que quisiera con su danés o danesa fuera del colegio y de los profesores. Pero a unos padres se les ocurrió irnos a Sevilla, ya que no iban a visitarlo en ninguna de las excursiones programadas y pensaron que era una pena que no fueran a Sevilla viniendo a España y más a Andalucía. Así que se lo propusieron al resto, y a la mayoría les pareció buena idea. Algunos españoles no podían pero sus daneses querían ir, con lo que algunos de nosotros nos ocupamos de tener cuidado de un danés o danesa más.

Conforme se iba acercando el día íbamos organizando el viaje. Éramos un grupo grande para ir con lo que nos daba para alquilar un autobús con conductor que nos llevara y trajese, se llenó por completo con algunos amigos de españoles que se unieron a la excursión. También se organizó la visita a la Giralda.

Al final llegó el día, todos debíamos estar en la puerta del instituto a las 8:30, todos con mucho sueño allí estábamos, algún tardón como siempre, pero sin mucha importancia. Salimos y al principio el viaje estaba tranquilo, algunos medio durmiendo, otros escuchando música y solo se oía algo de cháchara al principio del autobús donde estaban los padres; pero es a mitad de camino, después de parar la primera y única vez, cuando se animó la cosa, algún padre se puso a cantar con el micrófono e incluso a contar chistes y nosotros detrás también estábamos más animados y despiertos.

Cuando llegamos a Sevilla estábamos todos dudosos de coger o no la chaqueta, porque realmente no hacía ningún frío, se estaba bien con un simple jersey o sudadera, así que la mayoría optamos por dejarlas dentro del autobús, empezamos a andar por Sevilla. Por alguna calle típica ya nos echamos alguna foto de grupo y sin prisa pero sin pausa llegamos a la catedral, que era el primer destino. Esperamos un rato hasta poder entrar, y allí vimos la catedral por dentro y subimos a la giralda. Subiendo acabamos cansados, pero al llegar mereció la pena, los daneses alucinaban, les encantaban las vistas y no paraban de hacer fotos. Al bajar era mucho más fácil. Cuando salimos al patio de la catedral muchos daneses y algunos españoles empezaron a comer los bocadillos que les habíamos preparado y tuvieron quellamarnos la atención porque ahí no se podía comer, fue gracioso.

Allí en el patio decidimos con los padres que los niños y los padres cada uno iría por su lado a partir de ese momento y que quedaríamos en un sitio a las 17:30 para salir a las 18:00. Nosotros decidimos ir primero a comer y luego al parquer María Luisa.

Unos comieron por restaurantes de Sevilla y otros llevaban su bocadillo de casa. Al acabar nos dirigimos al parque María Luisa, dando un poaseo durante el que nos paramos numerosas veces a echarnos fotos, por ejemplo en el puente de Triana y por la orilla del Guadalquivir, pero al final llegamos y fue genial. A los daneses les gustó nada más entrar. Nos echamos muchas fotos y al final nos subimos en las barcas que van alrededor de la Plaza de España, fue de lo mejor del viaje en mi opinión, nos divertimos mucho.

Al acabar nos fuimos a la entrada del parque donde habíamos quedado para volver con los padres que nos esperaban en la puerta de la plaza de toros de Sevilla (La Maestranza). Llegamos y las seis salimos de vuelta a Pozoblanco, el viaje fue menos tranquilo que el de ida.

En mi opinión fue uno de los mejores días del intercambio, nos lo pasamos en grande y sobretodo ahí no éramos daneses y españoles, solo jóvenes por Sevilla. Los españoles hablábamos con los daneses como si fuera otro español y viceversa. De verdad daba gusto hablar con ellos así.

Para mí ha sido una experiencia inolvidable y, sobretodo he aprendido mucho. Animo a todo el mundo que tenga la oportunidad porque de verdad merece la pena, es una manera más de aprender un idioma y no solo eso ni mucho menos, aprendes cultura, gastronomía, y algo importante, a relacionarte con la gente con más fluidez sin hacerle caso al idioma, la raza o la nacionalidad.

Todos somos iguales, nadie es mejor que nadie. Los jóvenes tenemos la oportunidad de poder hacer un futuro más prometedor y universal, no la dejemos escapar, y sobre todo, aprovechémosla.








"Subiendo acabamos cansados, pero al llegar mereció la pena, los daneses alucinaban, les encantaban las vistas y no paraban de hacer fotos."











"Los jóvenes tenemos la oportunidad de poder hacer un futuro más prometedor y universal, no la dejemos escapar, y sobre todo, aprovechémosla."


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