FILÓPOLIS

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por María Nazaret
LUQUE ALCUDIA,
de 1º de Bachillerto A

Tú, yo y millones de personas más.
¿Encuentras la diferencia?




"Vivimos en la época en la que se favorece más a la mujer porque antes estuvo bajo la opresión del machismo."







































"No quiero ser igual. Quiero enriquecerme con lo que los demás puedan ofrecerme con sus diferencias."







   Igualdad. Se supone que esa es la meta que busca nuestra sociedad, ¿no? No lo creo. No sólo porque por más que "se intenta" no logramos llegar a conseguir esa igualdad. Me refiero al hecho de que creo que enfocamos mal este término y que la sociedad no acaba de encajarlo del todo. La verdad, creo que nos lo hacen más confuso de lo que en realidad es.
   Por ejemplo, -y es la idea en la que yo me voy a centrar-, se promueve la igualdad entre hombres y mujeres. Es cierto. Pero es algo que NO sabemos hacer bien. Una de dos: o se pone al hombre como superior, o se les da más privilegios que a la mujer. Pero rara vez hay igualdad. Tenemos al hombre como la fuerza bruta (lo bruto sería creer que alguien es superior sólo porque de media tenga más fuerza física) y a la mujer como la inteligencia personificada (¿dónde deja ésto a los hombres?). Un mal enfoque, claramente. Ni la mujer es una muñeca de porcelana quese vaa romper a la más mínima, ni el hombre es sólo músculo sin cabeza. O como ahora, que vivimos en la época en la que se favorece más a la mujer porque antes estuvo bajo la opresión del machismo. No está bien que exista machismo, vale. Pero tampoco veo bien el feminismo extremo que se ha "puesto de moda" ahora. Es decir, se supone que la sociedad aprende, ¿no? no lo parece.
11   Teníamos algo malo, y ahora estamos entrando enlo mismo, pero a la inversa. simplemente deberíamos buscar un término medio. Aunque bueno, yo confío en que sólo sea una etapa de transición, en la que, digámoslo así, se está poniendo en orden la sociedad. Y después de tantos supuestos avances sigue habiendo trabajos que son considerados de hombres y muchos otros que son considerados de mujeres.
   Ahora te voy a dar mi punto de vista: hombres y mujeres SON DIFERENTES y eso es bueno. Pero espera, no malinterpretes. Hay que reconocer a hombres y mujeres como iguales. Pero no es lo mismo reconocer a alguien como igual que considerar que esa persona es igual que tú, teniendo en cuenta que ese último igual se refiere a características físicas y psíquicas.
   Cada individuo tendrá cosas en las que destaque y cosas en las que le falte un poco. Cada uno de nosotros tiene algo diferente al resto. Y repito, eso es bueno. Y hay que potenciarlo. No somos iguales. De otra manera sería aburrido y no habría diversidad. Es algo que tiene que quedarnos claro para así poder conseguir la sociedad justa que se busca. Esa igualdad en la que no importes nada más que tú como persona, en la que sepas cómo eres, hasta dónde puedes llegar y hasta dónde no, esforzándote al máximo. No vale mentirnos y esperar que todo el mundo sea perfecto y abarque todas las cualidades habidas y por haber, intentando meter a todos bajo el mismo molde. ¿Crees tú que un jugador/a de baloncesto cabría en mi molde de uno cincuenta? No. Sería como meter a un elefante en la casa de un perro. ¿Y eso es malo? Está claro que no. Además, podemos ver diferencias entre ambos animales. Y ahí está lo que nos llama la atención de ellos. No nos gustaría tanto la fauna si todos fueran iguales. Ambos son geniales a su manera y son iguales en que son animales. Pero no puedes pretender que el elefante te ladre o que el perro crezca tanto como el elefante.Y habrá quien prefiera a uno y quien prefiera a otro por sus cualidades o por lo que sea. Y eso no es malo. Por que no son iguales. Pero a la hora de respetarlos como fauna de nuestro planeta que es, ¿no los respetaremos igual independientemente de nuestras preferencias? Pues de eso se trata con nosotros también.
22   Y la verdad es que a veces puede parecernos difícil esto de la igualdad. Pudiera darnos la sensación de  que no hay manera de que demos en la clave, que hagamos lo que hagamos siempre va a estar mal, que siempre ofenderemos a alguien o meteremos la pata. Por eso, yo creo que ha sido más fácil tomar la palabra igual en sentido literal.Todo igual y terminado el asunto. Pero no terminamos de aclararlo ni nosotros mismos.En primer lugar, en cuanto a anatomía se refiere, en el colegio nos enseñan las diferencias de hombres y mujeres. Sin embargo, poco después nos dicen que hombres y mujeres son iguales, porque claro,tampoco es que con esa edad sepamos qué es ser igual y qué es ser considerado como igual. ¡Si ya cuesta ahora! Luego llegamos al instituto. Y aquí existe otro conflicto con la palabra igual. Nos han repetido muchas veces que lo bonito, lo bueno, lo que merece la pena, es salirse de la norma, que así triunfarás. Pero no. Eso parece que no sucede aquí.Existe la llamada "presión de grupo". ¿Qué es eso? Eso es que todos acaban siendo iguales por miedo a sobresalir un poco y a que queden expuestos o a que sean señalados con el dedo. Un claro ejemplo de dejarse llevar por la corriente . ¿Conocéis a los salmones? Estos pececillos nadan a contracorriente. Tampoco es plan de ser tan radical. Pero, ¡despertad! Cada uno es genial tal y como es. Además, todos queremos ser considerados una personba especial y todos queremos encontrar en nuestra vida a esa persona especial, ¿no? No se puede considerar especial a algo de lo que hay millones de copias.
fd   Yo por mi parte creo que hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres; nadie, es igual;cada uno se diferencia del otro que está a su lado en algo y ahí está lo bueno, ahí está lo que no nos lleva al aburrimiento. ¿Creo que hay que tratar a todos de la misma forma? Según como se mire. Por ejemplo, no tratamos igual a nuestro compañero de clase que a nuestro maestro. De hecho, existen dos dos tipos de igualdad: la formal y la real. La formal es la igualdad ante la ley y la real es la igualdad que contempla tratar de forma desigual a quienesson desiguales. Una ilustración dejará esto más claro.Estamos en un partido de fútbol. Hay tres personas. Una mide dos metros, otra metro setenta y otra metro cincuenta. La valla para ver el partido mide metro setenta. El de dos metros no tiene problema,ve.¿Pero las otras dos personas? Igualdad sería sería darle a cada uno una caja sobre la que subirse. Justicia sería dejarlos a todos ver, lo que implicaría una caja para la persona de metro setenta, dos para la de metro cincuenta y ninguna para el de dos metro. Este sería un caso de igualdad real. Porque se han tenido en cuenta lasnecesidades de cada uno, hemos comprobado que alguno necesita ayuda y se ha procurado que todos puedan disfrutar de lo mismo sin importar si carecen de algo. Y creo que ahí reside la verdadera igualdad.
   ¿Te cuento un secreto? Me gusta el fútbol. Me gusta la mecánica. Me gustan las motos. Adoro las videoconsolas. No me importa ensuciarme. Me calma un saco de boxeo. Lloro con las películas románticas. Me gusta pintarme las uñas. Me gusta llevar vestido. Me lo paso bién cuando voy de tiendas. Me gusta mucho más el azul que el rosa. Soy sensible si tengo que serlo y fuerte cuando lo requiere la situación. Soy lo que quiere y no lo que se espera o quieren que sea. Voy creando mi propio molde como todos deberíamos hacer. Y quizás no tenga tanta fuerza física como algunos hombres pero si no puedo con algo, sea por fuerza o por lo que sea, buscaré a alguien que me ayude. Porque no hay nada malo en admitir y en concienciarnos de que todos tenemos limitaciones.Somos personas y eso es lo que importa. No quiero ser igual. Quiero enriquecerme con lo que los demás puedan ofrecerme con sus diferencias. Porque el objetivo no es tanto que mujeres y hombres sean iguales. Si no conseguir que unos y otros tengan las mismas oportunidades en la vida.

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