ALUMNOS ESPECIALES




Por Manuel RUBIO
PEDRAJAS, profesor
del departamento de
Filosofía
.
Entrevista a un antiguo alumno,
Jesus García Aparicio:
del IES Los Pedroches a
Nueva York









Baloncesto en Coles Center de NY









"Nunca tuve
ambición ninguna de
ser el primero de mi
promoción.
Simplemente, hacía
lo que me gustaba:
estudiar, aprovechar
las clases y jugar al
baloncesto fuera de
ellas."

























"El poder estudiar en
una universidad de
excelencia
internacional no
puede ser un fin, sino
el medio para producir
futuros cambios en
beneficio de la
sociedad."








"La comunicación es
una necesidad
inherente al ser
humano, y el mundo
es cada vez más
pequeño como para
hacerlo sólo en
nuestro propio
idioma."











"Nueva York es una
ciudad que ofrece infinitas posibilidades a
nivel cultural,
académico, profesional
y de entretenimiento."









































"Yo no podría
sobrevivir sin hacer
deporte. Casi a diario
lo practico.
Normalmente, suelo ir
al final del día, cuando
la mente te dice
"basta" y necesitas
darle un respiro".





Radio City Music Hall

































"Los estudiantes que
procedemos de
familias trabajadoras
en pueblos de
Andalucía, educados
en la enseñanza
pública, somos
capaces de llegar muy
lejos."

















































































Voluntario en Jugendfreizeitlounge Neugraben










"A los alumnos les digo
que sean conscientes
de que el sacrificio
nunca se malgasta ni
se desperdicia. Cada
pequeño detalle cuenta
para el futuro. Les recomendaría que
crean en ellos mismos
y que lleven una vida
equilibrada y lean
mucho de todo."
Manuel Rubio: ¡Hola, Jesús! ¿Qué tal por la capital? Mi compañera Puri acaba de darme tu correo y me pongo ya manos a la obra. Aunque no te conozco personalmente, desde que tuve noticia tuya a través del diario Córdoba - coloqué la hoja en el tablón de la sala de profesores - pensé que sería bueno y muy interesante entrevistarte, pues no cabe duda que es una alegría para todos los profesores y puede ser un estímulo para todos los alumnos del centro. Muchas gracias por tu accesibilidad.

Jesús García: Estimado Manuel, en primer lugar agradecerte tu interés en llevar adelante esta entrevista. Para mí es todo un placer poder colaborar contigo y con cualquier tipo de iniciativa que lleve a cabo el instituto. La próxima vez también podemos organizar una charla para los alumnos de 2º de Bachillerato, tal vez les resulte de interés mi experiencia en este tipo de procesos de selección, o bien para la Universidad, o incluso la vida en general. Desafortunadamente no tuve la ocasión de conocerte. Mi último año en el Ies Los Pedroches fue en el año 2002.

Manuel Rubio: Bien, pues comencemos con las preguntas. Cuándo piensas en el colegio Salesiano en el que estudiaste en Pozoblanco, ¿qué destacarías en relación con lo que más tarde sería tu formación? ¿Y del IES "Los Pedroches"? ¿Cómo llega un alumno a obtener matrícula de honor y a ser el primero de la promoción?

Jesús García: Tengo excelentes recuerdos de mi etapa por el colegio Salesiano. Son muchos aspectos los que destacaría de aquellos diez maravillosos años, pero básicamente me quedaría con tres de ellos. En primer lugar, tuve la suerte de completar la ESO bajo la educación de un grupo de profesores jóvenes, altamente cualificados, muy cualificados y con una visión innovadora con respecto a los aires de cambio que se estaban incorporando a la enseñanza obligatoria por aquel entonces. En segundo lugar, tuve la suerte de compartir esos diez años de mi vida con un grupo de alumnos y amigos que permaneció prácticamente intacto. A pesar de las diferentes personalidades que había en el grupo existía un gran clima de respeto mutuo entre nosotros. Recuerdo que éramos un grupo muy consolidado, y en general, existía una actitud inquieta y curiosa. Había gente que le encantaba la música, otros el deporte, otros la escritura, etc. Incluso recuerdo que bajo la dirección de Pedro Garcia llegamos a publicar varios años la revisa "Sapiens" sobre artículos de actualidad académica. En tercer y último lugar destacaría la inculcación de una serie de valores y principios básicos como el respeto, la solidaridad o la igualdad.

De la misma manera, recuerdo mi experiencia en el IES Los Pedroches de un modo muy entrañable. Fueron dos años muy intensos pero increíblemente valiosos. Conservo muy buenas amistades, no solo de alumnos, sino también de profesores.

El objetivo académico de aquellos años se limitaba básicamente a obtener unos buenos fundamentos para afrontar mi etapa universitaria en el futuro, y que, sin duda, se cumplieron con creces. En cuanto la pregunta de ¿cómo llega un alumno a obtener una matrícula de honor? honestamente, yo no tengo ningún secreto que nadie aún desconozca: trabajo diario. De hecho, no supe de la existencia y concesión de tal distinción hasta el mismo día de la entrega de las notas del tercer trimestre de segundo de Bachillerato, cuando mi tutor, por aquel entonces Don Manuel Delgado, antes de repartir las notas me felicitó públicamente por haber obtenido un 10 de nota media. Hasta ese momento yo era ajeno a tales galardones y de la importancia de las notas medias. Tampoco sabía que se obtenían exenciones en el pago de la matrícula en el primer año de la Universidad. Yo estudiaba por aprender algo nuevo cada día. Me encantaba la historia, la Filosofía, la Literatura o la economía. Adoraba las lenguas extranjeras. Disfrutaba con las matemáticas. Nunca tuve ambición ninguna de ser el primero de mi promoción. Simplemente, hacía lo que me gustaba: estudiar, aprovechar las clases y jugar al baloncesto fuera de ellas. Sí es cierto que era consciente de la importancia de una nota media adecuada para poder acceder a la carrera deseada, pero yo solo me limité a aprender todo aquello que nos enseñaban y a disfrutar de todos esos nuevos conocimientos. Es así, te puedo garantizar que estudiaba a diario durante varias horas muchos fines de semana, pero lo hacía por placer y no por aspirar al ser el primero en un ranking.

Manuel Rubio: ¿Cómo se desarrollo mas tarde tu vida de estudiante en la Universidad de Córdoba, donde te licenciaste en derecho y Administración y dirección de empresas? ¿Fue tu aprovechamiento académico lo que posibilitó que pudieras seguir formándote fuera? ¿En qué te has formado y cuáles han sido los países en los que lo has hecho?

Jesús García: A grandes rasgos, yo dividiría mi etapa en la Universidad de Córdoba en dos grandes ciclos. Un primer ciclo entre 2002 y 2005 orientado a aprovechar al máximo las posibilidades que la propia Facultad de Derecho y CC.EE y Empresariales me ofertaba, y un segundo ciclo, entre 2006 y 2009, en el cual decidí poner mi mirada hacia el exterior. Durante mis primeros tres años traté de concentrar mis esfuerzos en crear un perfil sólido en Derecho Económico y Gestión de empresas. Fue en esta primera etapa Universitaria cuando me di cuenta de la importancia de tener un excelente expediente académico como único mecanismo para financiar mis proyectos de intercambio en diferentes Universidades de España y del extranjero, lo que a la postre me ha capacitado para trabajar en entornos cosmopolitas y en diversas lenguas. Durante esos primeros años, tenía dos grandes actividades extracurriculares: Jugar en el Club Promesas Baloncesto Pozoblanco y ser tutor de estudiantes extranjeros en Córdoba a través de un programa de la Universidad de Córdoba. En particular fue esta última actividad la que despertó mi interés por salir al exterior. En aquellos años estuve en contacto con estudiantes de toda Europa y EEUU que me dieron a conocer nuevas visiones del mundo.

Entre 2005 y 2009 traté de recoger los frutos de los tres años anteriores de duro trabajo gracias a un expediente excelente académico, pude financiar mis estancias en otras Universidades de España y del extranjero. Las matrículas de honor me permitieron descuentos en el pago de las tasas Universitarias, y las becas me permitieron cubrir los costes fijos de mis estancias en el exterior. A pesar de la inestabilidad que genera estudiar en sistemas educativos distintos, obtuve el segundo mejor expediente académico dentro del plan de Ordenación Simultánea de los estudios de las Licenciaturas en Derecho y en Administración y Dirección de Empresas.

En 2005/2006, correspondiente a mi cuarto año de estudios de enseñanza superior, obtuve una beca ERASMUS de la Comisión Europea para estudiar en la Universidad de Regensburg (Alemania), con un balance final altamente positivo no solo a nivel personal sino también profesional. Experiencia acumulada aquel año y los objetivos alcanzados entonces me impulsaron a participar en programas similares. En 2007/2008 decidí cursar mi sexto año de estudios en la Universitat Jaume I, en Castellón, gracias al logro de una beca de movilidad del programa Séneca. Igualmente, en 2007, fui galardonado con una beca del "Deutsche Akademische Austauschdienst DAAD" para la asistencia a un seminario en materia de estudios europeos en la Universidad de Bayreuth (Alemania). En 2008, gracias a una beca del "programa de cooperación internacional" destinada a los mejores alumnos de la Universidad de Córdoba en su respectiva movilidad, participé en varios seminarios organizados por la Virginia Commonwealth University, en Richmond (EEUU). En 2009, asistí a la school of law de la Universidad de Montana, EEUU, gracias al "programa de becas internacionales de BANCAJA". Tras ello, en el mismo año 2009, gracias al "Programa de Becas de Movilidad Internacional (MINT)", promovido por la Universidad de Córdoba, me fue concedida una beca para estudiar un semestre en la School of Business Administration de la Universidad de Montana, acreditada por su calidad por la "Association to Advance Collegiate Schools of Business". Al final de año, en 2010, obtuve la distinción "Scholar of the College Arts and Sciences" por haber estado entre el reducido grupo de estudiantes que superó con éxito las mas altas exigencias académicas fijadas por la universidad.

En Enero de 2010 empecé a trabajar como abogado y economista en un reputado despacho de Córdoba. Sin embargo, de ningún modo dejé al lado mis inquietudes académicas. Aprovechaba mis vacaciones de verano para seguir formándome en derecho y economía. En 2010, el Ministerio de Educación me concedió una de las Becas al mérito académico para volver a estudiar economía en la Universidad de Bayreuth (Alemania). En 2011, fui agraciado dentro del "University of Córdoba Global Program" con una beca destinada a la ampliación de estudios jurídicos de excelencia en las universidades de gran prestigio en el King's College London, con una de las mejores facultades de derecho del Reino Unido. Ya sin beca, completé diversas estancias académicas en cursos de contenido jurídico o económico en European Business School (Alemania), Universidad de Helsinki (Finlandia) y IESE Business School (España).

Tras tres años de experiencia profesional consideré que era el momento adecuado para especializarme y obtener una formación integral en escuelas de excelencia internacional. Decidí dejar mi trabajo voluntariamente y prepararme para los procesos de admisión que requería un alto nivel de exigencia. En 2014 completé el Master of Law and Business, en Bucerius Law School y Otto Beisheim School of management (WHU) , reconocidas como las instituciones más acreditadas en el estudio del derecho y la economía en Alemania, y entre las mejores de Europa.

Manuel Rubio: Madre mía, que pedazo de currículum... Que sigue creciendo ahora en Nueva York, ¿por qué te encuentras allí este año?

Jesús García: Actualmente me encuentro en Nueva York gracias a la obtención de una beca Fulbright de la Comisión de Intercambio Cultural, Educativo y Científico entre España y los Estados Unidos para cursar un LL.M.(Master of Laws) en la New York University School of law (NYU). Es un privilegio poder estudiar en este lugar porque esta escuela dispone de uno de los mejores programas internacionales de LL.M. y además, está clasificada entre las 5 mejores escuelas jurídicas del mundo junto con Harvard, Oxford, Yale y Cambridge. La especialidad elegida es la de Corporation Law ("Derecho Societario"). Además colaboro como Graduate Editor en la publicación del periódico universitario "Journal Of Law and Business" y coopero en un proyecto jurídico de las Naciones Unidas para la defensa de los derechos de los pueblos indígenas en Latinoamérica y Caribe. Finalmente, si cumplo con los criterios de elegibilidad, tengo la intención de presentarme al New York State Bar Exam, que acredita para ejercer la abogacía en el Estado de Nueva York.

Manuel Rubio: Sabemos de la importancia de estas becas porque este año han recibido premio Príncipe de Asturias de cooperación porque han disfrutado de ellas personas como la novelista Ana María Matute, el político Javier Solana y hasta el mismo Rey Felipe VI. ¿En qué consiste la Beca? ¿Cuánto tiempo dura la estancia? ¿Cuál su cuantía económica? ¿Qué horizontes te abre en el mundo laboral?

Jesús García: Ser galardonado con un beca FulBright es una garantía de acceso a los centros científicos y académicos más reputados de Estados Unidos sufragando en gran medida los cuantiosos costes de matrícula alojamiento y manutención que ello conlleva. La beca, en total, puede suponer unos $70.000 anuales (prorrogables un año más, dependiendo del programa). Sin embargo, esta cuantía es insuficiente para cubrir los gastos que la estancia genera. Hay que tener en cuenta que solo la matrícula y las tasas en las mejores escuelas de Derecho alcanzan $55.000. A ello hay que sumar gastos de alojamiento, manutención, seguro médico, viaje y libros. La diferencia hay que cubrirla con cargo al propio bolsillo.

¿Qué ventajas tiene ser un becario FulBright? Fulbright ofrece unas ventajas exclusivas antes, durante y después de la realización del proyecto de estudios. Antes de la admisión en la correspondiente Universidad, en programa Fulbright, a través del Institute Of International Education, asesora y hace un seguimiento particularizado de cada candidato para incrementar sus posibilidades de ser admitido en el programa deseado. Una vez admitido es cuando el gran beneficio de obtener este tipo de becas se aprecia. Es el hecho de trabajar conjuntamente con compañeros, no solo en EEUU sino otras partes del mundo, compartiendo tus opiniones, inquietudes e ideas lo que marca verdaderamente la diferencia. Te das cuenta de que el talento está sentado en las aulas y que son tus compañeros, grandes profesionales en sus respectivas disciplinas, quienes más te pueden enseñar. Fuera de las aulas, Fulbright organiza eventos y seminarios únicos con líderes mundiales de la economía, la política, el derecho, la ciencia, las nuevas tecnologías, etc. Asimismo, el programa organiza actividades altruistas de apoyo a la comunidad para que los becarios cooperen en proyectos encaminados a mejorar el bienestar social, ya sea en hospitales, escuelas públicas, casas de acogida o limpieza de ecosistemas. El beneficiario no puede olvidar que el objetivo último de la beca es conseguir un impacto social durante y después de la culminación y su estancia en EEUU. El poder estudiar en una Universidad de excelencia internacional no puede ser un fin, sino el medio para producir futuros cambios en beneficio de la sociedad.

Tras la finalización del proyecto de estudios, los becarios tienen la ventaja de permanecer a una comunidad exclusiva formada por todos los premiados Fulbright. Es una red de contactos con un enorme valor profesional y unos signos de identidad propios. Hay que tener en cuenta que desde su fundación en 1946, el programa FulBright ha becado a los mejores estudiantes y profesores de mas de 150 países, entre los que se encuentran 44 premios Nobel, 5 premios Príncipe de Asturias y 86 premios Pulitzer. Es una extensa red de talento a la cual estás vinculado gracias a las sucesivas actividades. Como se argumentó en la concesión de la última elección de los premios Príncipe de Asturias, en el cual el programa Fulbright fue galardonado "este esfuerzo colectivo a lo largo de más de medio siglo se ha traducido, entre otras realidades, en la creación de una extensa red de antiguos alumnos que han contribuido a la mejora de la sociedad, incrementando la colaboración y el intercambio de ideas en un contexto multicultural".

Los horizontes profesionales que abre la marca "Fulbright" son muchos. Es un distintivo de calidad. Sin embargo no garantiza un puesto de trabajo a la vuelta a España. Hay que tener en cuenta que las becas se otorgan a investigadores y profesionales de todo tipo de disciplinas como el cine, la moda, la literatura, la ciencia, el derecho, la economía, la medicina... No todos encuentran en España las condiciones óptimas y los recursos necesarios para continuar adelante con sus respectivas trayectorias y proyectos profesionales. Una cosa es el enorme capital humano de los becarios Fulbright, y otra muy distinta son las condiciones laborales presentes en cada tipo de industria. En todo caso, lo lógico es pensar que la beca te abre muchos horizontes laborales.

Manuel Rubio: Pienso que, aún en la época que estamos atravesando, extraño sería que una gran empresa te dejara pasar de largo sin hacerte un hueco, pero decías antes que tenías intención de presentarte al New York State Bar Exam, que acredita para ejercer la abogacía en el Estado de Nueva York. ¿Te has planteado continuar allí tu vida laboral?

Jesús García: Mi corto plazo está en España. Con esa intención llegué y a día de hoy, aún la mantengo y no tengo expectativas de cambiarla. Básicamente me mueven tres razones. Primero, existe un motivo legal: la percepción de la beca implica la aceptación de un compromiso de retorno. Incluso, mi visado, uno especial expedido para becarios Fulbright, me impide expresamente aceptar un puesto de trabajo en EEUU por un periodo de dos años. Segundo, existe un motivo moral: si los jóvenes que gozan de esta oportunidad única acaban quedándose en el país de destino, los principios básicos de enriquecimiento científico y cultural entre ambos países quedarían en entredicho. Lo lógico es que se adquiera un conocimiento en EE.UU. para el beneficio de la sociedad española. Tercero, el derecho sigue siendo una disciplina de ámbito nacional. A pesar de que cada vez más los sistemas jurídicos tienden a homogeneizarse, es difícil que en un graduado en España pueda competir al mismo nivel que el graduado en derecho en un país extranjero. Barreras como el idioma, un conocimiento en profundidad del ordenamiento jurídico o los trámites burocráticos impiden que la movilidad geográfica de un titulado en derecho que aspira a practicar oficio de la abogacía en otro país, e incluso dentro de la propia Unión Europea, sea muy limitadas.

Dicho esto, muchos se preguntarán ¿por qué me presento al Bar Exam? Primero, es un reto personal que tengo en mi mente. Siempre es positivo plantearse retos y metas estimulantes. Segundo, te obliga a estudiar de manera integral todas las ramas jurídicas de ordenamiento jurídico de EE.UU. (a nivel federal) y del Estado de Nueva York (a nivel estatal). Esto hace que sea muy valorado a efectos curriculares, porque significa que, como cualquier estudiante estadounidense, has tenido que superar todos los exámenes de los que consta la prueba. Tercero, el corto plazo sé dónde se encuentra, pero ¿y el largo plazo? Nunca se sabe si vas a tener que trasladarte de nuevo a EE.UU y trabajar aquí. Incluso, si no te trasladas, tienes la ventaja competitiva con respecto a otros compañeros del gremio de que puedes representar a clientes españoles o extranjeros en una corte extranjera con plenas facultades cuando así lo requieran las circunstancias.

Manuel Rubio: Podemos suponer que formarte fuera te ha dado, además, un instrumento añadido que es esencial en la época globalizada que estamos viviendo, la lengua de cada país en el que has vivido. ¿Qué idiomas puedes utilizar con cierta fluidez?

Jesús García: No me considero talentoso en idiomas. Conozco a gente que tiene un talento innato para las lenguas. Lo que yo conozco de idiomas es el resultado de muchas horas de trabajo. Ciertamente, mis estancias en el extranjero me han permitido trabajar e investigar en inglés, alemán y francés con normalidad, pero no ha sido un proceso de aprendizaje natural. Desafortunadamente durante mi infancia y adolescencia no contábamos con los medios y métodos adecuados para aprender correctamente un idioma. Yo soy muy cauto a la hora de hablar de los niveles de idioma. No te das cuenta de lo poco que sabes hasta que sales fuera y te das de bruces con la realidad. La prueba de fuego es cuando tienes que defender en público una exposición oral sobre un tema complejo ante un auditorio altamente cualificado.

No obstante, creo que las duras generaciones lo tienen mucho mejor. Empiezan a aprender desde más pequeños y los padres son cada vez más conscientes de la necesidad de que sus hijos aprendan nuevos idiomas. También existe internet y una mayor flexibilidad geográfica para viajar. Hoy en día, puedes ver series en versión original desde el sofá de tu casa. Incluso, ya existen colegios y escuelas bilingües en Pozoblanco. Nada de esto existía hace diez años de forma tan accesible. El problema reside en pensar que uno no debe aprender un idioma por el simple hecho de que no tenga pretensiones de salir a estudiar al extranjero. La comunicación es una necesidad inherente al ser humano, y el mundo es cada vez más pequeño como para hacerlo solo en nuestro propio idioma.

Manuel Rubio: ¿Qué cosas te han llamado la atención en este tiempo que llevas en Nueva York: la ciudad, la universidad, la gente, los medios de comunicación, la distribución de la riqueza, la política, etc.?

Jesús García: Nueva York es una ciudad que ofrece infinitas posibilidades a nivel cultural, académico, profesional y de entretenimiento. Uno está expuesto a ocurrencias de todo tipo cada día. Te puedes encontrar desde escenarios improvisados para rodajes de series o películas, hasta grandes eventos deportivos y culturales. En una ciudad que engancha y tremendamente funcional a pesar de sus dimensiones. El hecho de que la gran mayoría de la gente que vive en Nueva York no sea originaria de aquí hace que todo el mundo sea Bienvenido. Es difícil que alguien sea discriminado por su origen. Esto hace que la orientación política sea en su mayoría orientada al partido Demócrata. El aspecto de la distribución de la riqueza es un aspecto aparte. El dinamismo de la ciudad hace que grandes fortunas se hagan y se deshagan en cuestión de días. Eso ya lo vimos con la crisis financiera en 2008. La ciudad disfruta de un gran dinamismo que la hace capaz de reinventarse acorde a los tiempos. El individualismo y la libertad de mercado son inherentes a la cultura americana, pero esto tiene un precio. Hay mucha desigualdad, sin duda, creo que la tendencia será que ésta se acreciente. Creo que en el futuro Nueva York será una ciudad de ricos y para los ricos, orientada exclusivamente al turismo, los servicios financieros y la educación universitaria de excelencia.

En particular, me llama mucho la atención el fenómeno de los "food trucks" (camiones de comida) que hay en la mayoría de las calles, alineados uno detrás de otro, vendiendo todo tipo de comida y postres. Es increíble la gran variedad de menús que ofrecen estos restaurantes portátiles de manera inmediata y la gran demanda que tienen. Y es que la inmediatez es algo inherente a la forma de vivir en esta ciudad. También me llama la atención el gran peso que tiene la minoría latinoamericana. Creo que podría sobrevivir en Nueva York sin necesidad de saber inglés.

Manuel Rubio: Por el diario "Córdoba" sabemos que fuiste invitado a la recepción del rey Felipe VI en el Institute of International Education de Nueva York, ¿cómo viviste esa experiencia?

Jesús García: La particularidad de ese encuentro entre los becarios Fulbright y su majestad Felipe VI radicaba en ser el primero en organizarse en EEUU desde su coronación en Junio de 2014. El evento trató de destacar la importancia del intercambio académico y la colaboración científica entre ambos países, España y EE.UU, poniendo especial énfasis en el programa Fulbright y su enorme impacto en las relaciones bilaterales entre los 2 países.

A nivel personal, siempre es un orgullo recibir, la enhorabuena por el esfuerzo realizado de manos de su Majestad. Aún con más satisfacción si cabe, por el hecho de que el programa de becas Fulbright fuese agraciado con el premio Príncipe de Asturias de cooperación internacional. Sinceramente, ni en mis mejores sueños podía pensar que algún día pudiera encontrarme en tal situación. Ni yo ni seguro de los demás becarios. Todos hemos trabajado duramente durante muchos años, con ilusión y determinación, para lograr nuestros pequeños objetivos. Pequeños objetivos que a la larga nos han llevado a grandes proyectos. Que llegado un punto de tu carrera profesional, el propio Rey de España, te dé la enhorabuena por todo ese esfuerzo, materializado en la obtención de una beca Fulbright, te hace sentir orgulloso de lo hecho hasta entonces, pero sin duda, te motiva para seguir trabajando en la misma dirección. Como ya comenté en el Diario Córdoba, recibir la gratitud de su Majestad te hace ser mucho más consciente de la gran responsabilidad que los jóvenes tenemos para con nuestro país. Lo que es más importante, demuestra que los estudiantes que procedemos de familias trabajadoras en pueblos de Andalucía, educados en la enseñanza pública, somos capaces de llegar muy lejos a pesar de los muchos prejuicios que aún existen.

Manuel Rubio: A tus treinta años has disfrutado ya de un variado repertorio de universidades, ¿qué tal la experiencia en la Universidad de Nueva York? ¿Qué cosas te han llamado la atención?

Jesús García: No me cabe la menor duda que la experiencia en la New York University está siendo increíble. A todo el mundo que le guste estudiar o investigar (en su respectiva disciplina) sabrá disfrutar de la posibilidad de pasar un año en una de las mejores escuelas del mundo. La enorme carga del trabajo es lo de menos. Cada día le parecerá corto para hacer todos los proyectos y tienen en su cabeza. Disfruto cada día que estoy aquí e intento sacarle el máximo partido posible. Es muy duro, pero a la vez resulta gratificante.

¿Qué cosa me llamó la atención? Yo destacaría el talento de las personas que conoces a tu alrededor. Y digo personas porque es en ellas donde se encuentra el mayor activo de esta Universidad. No depende tanto de los países de los que proceden o de los sistemas educativos en los que se han formado. Ciertamente, algunos lo han tenido más fácil que otros para llegar aquí. Imagínate el esfuerzo económico que le supone a alguien que viene de un país en vías de desarrollo. Sin embargo, al final del día, te das cuenta que cada uno de nosotros tiene mucho que aportar y además, todo ello es de gran calidad. Hay estudiantes sensacionales de Australia, Nigeria, India, China, Argentina, México, Alemania, Rusia, Egipto, Chile, etc... Y por supuesto España. Los españoles somos muy proactivos. Todos compartimos clases con estudiantes americanos de igual a igual y lo hacemos francamente bien.

Junto con los estudiantes destacaría la calidad del profesorado. Sus Currículos Vítae son envidiables. Lo paradójico es que a pesar de ser unas "eminencias" en sus respectivas disciplinas, son muy accesibles dentro y fuera de clase. Son personas que de modo muy especial han influido en la forma en que se concibe el derecho en EEUU. La relación profesor-alumno en EEUU es mucho más cercana.
Por último destacaría la dinámica de impartición de las clases. Dentro de las aulas de derecho normalmente se sigue el denominado "método socrático". Significa que los estudiantes deben prepararse las clases por anticipado, y una vez en ellas, el aprendizaje se desarrolla mediante un diálogo constructivo entre los propios alumnos y entre ellos y el profesor. La preparación previa a veces es extenuante porque cada día te exige la lectura en profundidad de muchas decenas de páginas.

Manuel Rubio: Por experiencia sé que un estudiante, aunque disfrute con lo que hace, necesita también tiempo libre para atender a otras necesidades humanas, ¿te ofrece la ciudad aquello que necesitas?

Jesús García: Por supuesto. El primer lugar, que yo no podría sobrevivir sin hacer deporte. Casi a diario los practico. Unas veces voy a jugar al baloncesto, otras al gimnasio, otras al rocódromo, otras a correr. Normalmente, suelo ir al final del día, cuando la mente te dice "basta" necesitas darle un respiro. Además, es un escenario perfecto para hacer amigos. El deporte no conoce fronteras ni entiende de idiomas o nacionalidades.

Por otra parte, me autoimpongo la necesidad de tener un día entero totalmente libre. Algunas veces el sábado, otras el domingo. Sería absurdo pasar un año entero en una ciudad como Nueva York y no disfrutar de las oportunidades que la misma ciudad ofrece. Hasta ahora he tenido tiempo para visitar el Metropolitan Museum, el Museum Of Modern Art, el Museo de Historia Natural, varios partidos de baloncesto de la NBA, algún que otro concierto en el Carnegie Hall, la ópera Met., varios musicales y conciertos... Además, y siempre que el tiempo lo ha permitido, me he acercado a descubrir lugares emblemáticos como el Empire State Center, Rockefeller Center o barrios como Harlem, Brooklyn, Financial District, ChinaTown, Little Italy, o Soho. Para finalizar, tengo la suerte de que la Universidad se encuentra en una zona muy céntrica de Manhattan con gran cantidad de bares, restaurantes y salas de conciertos, por lo que siempre es posible salir y disfrutar con los amigos de un buen momento los fines de semana. Aun me queda mucho por ver, pero debo dosificar mi tiempo libre para poder atender mis obligaciones académicas.

Manuel Rubio: Con tanta actividad se te pasarán los días volando, pero seguro que hay momentos en los que echas de menos algunas cosas de tu vida en España. ¿Qué es lo que más echas de menos?

Jesús García: Esta pregunta es fácil de responder. Me acuerdo de mi madre todos los días. A ella se lo debo todo. El hecho de que esté aquí demuestra que ha hecho un excelente trabajo. Es a quien más echo de menos, sin duda. Echo en falta Pozoblanco, en general, y mi hogar en particular. Me gusta mi casa y mis amigos. En muchas ocasiones, me gustaría que unos buenos rayos de sol atravesaran la ventana de mi habitación.

Manuel Rubio: Hay mucho contenido en tu respuesta y todo muy aprovechable para todos los que formamos parte de la comunidad educativa del IES "Los Pedroches", pero quiero abusar un poco más de tu generosidad y pedirte un poco más de tu valioso tiempo para que les digas unas palabras finales a los alumnos que ocupan las aulas por las que pasaste.

Jesús García: Lo primero que diría a los alumnos es que sean conscientes de que el sacrificio nunca se malgasta si se desperdicia. Cada pequeño detalle cuenta para el futuro. Es cierto que cuesta muchas veces encontrar sentido a cada uno de nuestros actos, especialmente cuando somos jóvenes. Incluso cuesta muchas veces encontrar sentido a los consejos que nos dan profesores, padres o buenos amigos. Es muy típico oír la pregunta ¿esto para qué sirve, si yo no lo voy a necesitar en mi vida? Eso nunca se sabe. La vida  nos evalúa de maneras a las que las aulas no llegan. Personalmente, gracias a esos sacrificios del pasado, he podido viajar por toda Europa y gran parte de EE.UU., realizar estancias académicas en trece universidades distintas, viviendo experiencias inolvidables, trabajando con personas de una altísima calidad humana y visitando lugares únicos.

En segundo lugar, yo les recomendaría que crean en ellos mismos. Estoy seguro que hay mucho talento en todos los alumnos que ocupan estas aulas. Cumplir nuestros objetivos a largo plazo no es tarea fácil para nadie. El camino está lleno de muchos éxitos, pero también de muchísimos fracasos. Hoy no estaría estudiando en una de las mejores escuelas de derecho del mundo si no fuera porque he aprendido de mis fracasos y de mis errores. El fracaso forma parte del proceso de crecer y mejorar, como persona y como profesional, y hay que asumirlo como parte del mismo. Para conseguir un definitivo "Sí", hay que recibir muchos "No", pero no se puede tener miedo al fracaso. Si lo hay, hay que levantarse, creer en uno mismo, tomar decisiones sin miedo y seguir trabajando con ilusión y motivación cada día.

Por último, les aconsejaría que lleven una vida equilibrada y lean mucho de todo. Hay tiempo para absolutamente todo. Para el deporte, para divertirse, para viajar, y por supuesto, para estudiar. Es cuestión de ser disciplinado. A mis treinta años no siento que tuviera la necesidad de renunciar a ninguna de mis grandes aficiones. Tampoco lo hice durante mi etapa universitaria. Durante aquellos años, seguí jugando al baloncesto, participaba en numerosos proyectos extracurriculares, bien con la universidad o con ONGs. Eso si, hay que tener mucha disciplina y ser eficiente.




  Volver